Paseo Litoral de San Lorenzo

La semana pasada tuve la enorme suerte de no trabajar ningún día, así que aproveché al máximo esas vacaciones que llegaron caídas del cielo y que vinieron acompañadas de un tiempo estupendo por el Norte. Y como lo que peor llevo estos meses es la falta de luz (cuando me quiero dar cuenta ya ha empezado a anochecer) aproveché las horas centrales del día para disfrutar de planes al aire libre.

Uno de ellos es caminar el Paseo Litoral de San Lorenzo, desde las Termas Romanas de Campo Valdés hasta el Parque de la Providencia. Algo menos de 6 Km de ruta al borde del Mar Cantábrico que podéis hacer tanto a pie como en bici (podéis consultar toda la información relativa a la ruta aquí).

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En realidad la ruta completa conocida como la Senda del Cervigón es algo más larga, unos 9 Km, ya que una vez que llegamos al Parque de la Providencia podemos continuar hasta la Playa de la Ñora (un segundo tramo tan bonito aún como el primero).

Iniciamos el camino en las Termas Romanas de Campo Valdés y recorremos todo el paseo de la Playa de San Lorenzo hasta El Rinconín. Poco después de pasar Les Chapones (Sombras de Luz, 1998), La Lloca (Monumento a la Madre del Emigrante, 1970) y Los Eslabones (Solidaridad, 1999), iniciamos la subida por la Senda Litoral.

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Si os fijáis en la foto de arriba, a la derecha, justo sobre la edificación del Sanatorio Marítimo, hay una especie de pico de hormigón que sobresale de la colina. Ese es el Mirador de la Providencia hasta el que tenemos que llegar.

Además, a lo largo de toda la senda encontraremos puntos de descanso a modo de mirador desde los que podemos contemplar el paisaje tan bonito que nos ofrece el Cantábrico.

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Uno de los puntos más bonitos del recorrido para mí es el cojunto escultórico Cantu los díes fuxíos (2001) realizado por Adolfo Manzano en mármol de Macael, y que los paseantes usamos a modo de bancos improvisados.

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Vamos a continuar subiendo pegamos al Cantábrico durante toda la senda, unos tramos más llanos y otros con más pendiente. Pero el entorno es tan bonito que se agradece parar de vez en cuando a tomar aliento y disfrutar.

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Con esta senda me ocurre siempre una cosa curiosa, y es que hasta que no falta muy muy poco para llegar al Parque de la Providencia, da la impresión de que el Mirador está aún muy lejos. Y sinembargo, cuando me quiero dar cuenta, ahí está.

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Otro de los puntos emblemáticos de la senda es la Escultura Castillo de Salas (2003) realizada por Joaquín Rubio Camín aprovechando un trozo del buque que naufragó frente a la costa de Gijón en 1986. El Castillo de Salas se partió en dos y permaneció durante 17 años hundido en el fondo del mar hasta que en 2003 se retiraron parte de sus restos.

La escultura que conmemora el naufragio está situada en un área recreativa preciosa en la que podemos parar a descansar, y en la que mucha gente aprovecha a comer o merendar.

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Una vez que pasamos el área recreativa y aunque nos parezca que el final está aún muy lejos, lo cierto es que ya no queda nada para finalizar el paseo. Una última subida y llegamos a uno de los lugares más especiales de Gijón.

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No hace falta llegar al Mirador para disfrutar de unas vistas espectaculares de Gijón. A lo largo de toda la senda el paisaje sobre el Mar Cantábrico es increiblemente bonito y merece mucho la pena pararse a contemplarlo cada cierto tiempo.

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Y una vez arriba, alcanzado el Parque del Cabo San Lorenzo (que los gijoneses conocemos como Parque de la Providencia) podéis subiros al Mirador de la Providencia para disfrutar de unas vistas aún más espectaculares si cabe, y desde donde podréis observar cómo continúa la senda hasta la Playa de la Ñora.

Si vivís cerca o pasáis unos días en Gijón, os invito a que disfrutéis de este paseo tan bonito y tan especial. Yo lo hago al menos un par de veces al año porque me encanta y porque es una de las cosas que más me puede relajar del mundo.

Y si estáis lejos y no podéis disfrutarlo, espero haberos trasladado hasta allí durante unos minutos. Ojalá hayáis podido oler el salitre y sentir el Nordeste.

¡Besos mil! :)

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